El regalo invaluable de la transformación
- Leadership Collaborative

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por Elizabeth Garciano, OLCGS
Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor
Graduada de la cohorte 10 del CLDP
El Programa de Desarrollo del Liderazgo Colaborativo (CLDP) presenta un amplio marco que integra tanto la dimensión humana como la espiritual. Esta metodología holística ha mejorado mi comprensión y mi capacidad para afrontar conflictos inconscientes que antes pasaba por alto. A través de estas experiencias, he adquirido una visión más profunda, lo que ha favorecido la integración de nuevos elementos en mi perfil personal. Después de revisar mi perfil de liderazgo (LCP) me he dado cuenta de que el ciclo requiere un compromiso significativo de mi parte para alcanzar los objetivos finales de una manera satisfactoria.
Reconozco que al encarnar los valores del Evangelio a la vez que me comprometo a una comunicación caracterizada por la integridad, la autenticidad, la apertura y la honestidad supone un constante desafío. No obstante, permanezco dedicada al proceso de transformación personal que encarna el programa CLDP. Las dificultades diarias de la vida me impulsan a estar atenta a la influencia de las fuerzas positivas y negativas dentro de mí. Soy consciente que mi ángel de la guarda me acompaña, me protege y me guía de las inclinaciones dañinas que pueden penetrar a mi alma y mi corazón, llevándome a conflictos internos. Esta conciencia fomenta un compromiso más profundo con mis valores y la búsqueda de una vida virtuosa. Debo librar la guerra espiritual, reconociendo el papel de los ángeles que me defienden de las fuerzas dañinas. Su presencia sirve de tranquilidad, proporcionando consuelo en momentos de dificultad y prueba.
La interculturalidad del CLDP nos empodera para cultivar relaciones significativas, lo que da lugar a una profunda transformación en nuestra comprensión del pensamiento y la comunicación. Asumir riesgos en las interacciones interculturales implica evaluar los posibles resultados y consecuencias. Aunque algunos enfoques pueden ser no adecuados para todas, demostrar respeto es fundamental para construir relaciones más saludables. Abrazar esta mentalidad ha aumentado significativamente mi confianza y ha agudizado mi conciencia de cómo me relaciono con los demás, lo cual me permite abordar las interacciones con una mente firme y abierta.
El Salmo 23, “El Señor es mi pastor”, subraya la importancia del autoliderazgo y la guía eficaz de los demás. Al adoptar esta idea, entiendo la función como sierva de mí misma, dirigiendo y guiando mis decisiones diarias. Primero debo aprender a cultivar mi propio corazón para luego guiar a otras a seguir a Jesús, el Buen Pastor. En tiempos de cambio significativo, creo que el liderazgo espiritual es vital, profundamente arraigado en una relación con Dios y abierto a la plenitud de la vida para que permita a otros reconocer la presencia de Dios en su camino. El desarrollo de un corazón abierto y amoroso es fundamental y esencial para nuestro compromiso con el liderazgo.
El CLDP es un regalo invaluable, guiándome hacia la plenitud de mi vida. Me ha brindado nuevas conexiones y ha ampliado mi red de contactos. He cultivado un cambio interior y he adquirido habilidades invaluables, así como el valor para aceptar mi verdadero yo. He aprendido a apreciar la belleza de la transformación, nutriendo relaciones sanas y enriquecedoras.
Este programa tiene un gran potencial para cultivar las habilidades de líderes emergentes, en particular de aquellas que desean fomentar un cambio positivo en la sociedad. Es esencial para las mujeres de fe buscar activamente oportunidades para su desarrollo personal y profesional, al mismo tiempo que aceptan los retos que llegan con los puestos de liderazgo en un futuro incierto. De este modo, las mujeres de fe pueden lograr un profundo impacto en nuestra comunidad global.









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