El Ministerio de la Presencia
- Leadership Collaborative

- 30 jul
- 2 min de lectura
Como personas relacionales que somos, reconocemos que un aspecto importante al momento de transmitir un mensaje es el ministerio de la presencia. La práctica teológica de estar junto al otro y brindarle una atención compasiva y plena; como una forma activa de encarnar el amor de Cristo. Como personas relacionales, tenemos el poder de estar presentes los unos con los otros y de comunicarnos de diferentes maneras. Escuchemos lo que Jennifer Melke-Marks, miembro de nuestro equipo, tiene que decir sobre estar presente y comunicar un mensaje de forma creativa.

por Jennifer Melke-Marks, Coordinadora administrativa
Durante mis estudios de Ministerio Pastoral, una de mis profesoras solía decir que nosotros, como cristianos católicos, tenemos la teología de la comida. Señalaba que no solo nos reunimos en torno a la mesa eucarística cada domingo, sino que, en cualquier otro momento en que nos reunimos, casi siempre se puede estar seguro de que habrá comida. Para los cristianos, compartir una comida nunca se reduce solo a comer. Se trata de crear comunidad; se trata de las relaciones.
Mientras asistía a una de las sesiones del Programa de Desarrollo de Liderazgo Colaborativo (CLDP), nuestra anterior directora ejecutiva, la hermana Linda Buck, CSJ, compartió una idea similar, “el regalo de perder el tiempo juntos.” Son esos momentos de conversación antes de una reunión, compartiendo una taza de té o café, celebrando las ocasiones especiales de la vida o escuchando las historias de los demás. Estos son lugares donde nace la confianza y se arraiga la comunidad.
Como Asociados, somos compañeros en un camino espiritual que llevamos el carisma y la misión de la congregación a lugares a los que las comunidades religiosas quizá nunca lleguen, como nuestras familias, nuestros lugares de trabajo, nuestras comunidades, nuestras parroquias y otras organizaciones. Vivimos el carisma allí donde la vida nos lleva. No es leyendo la declaración de misión de la congregación como las personas llegan a conocer el carisma y se sienten atraídas por él, sino a través de las interacciones personales y la relación con asociados.
Ser personas relacionales significa algo más que ser amables o sociables. Es una forma de vida espiritual que refleja el amor mutuo radical y la entrega de la Trinidad, así como el ministerio relacional de Jesús. Enraizado en una profunda relación con Dios, que se extiende hacia los demás, acogemos, escuchamos y acompañamos a las personas, especialmente a aquellas que se encuentran marginadas o están sufriendo.
En un mundo plagado de soledad y división, este testimonio relacional podría ser uno de los mayores dones que los Asociados ofrecen a la Iglesia. Los programas y las comisiones son sin duda importantes, pero no pueden sustituir al ministerio de la presencia. A veces, la labor más importante que realizamos es el “regalo de perder el tiempo juntos.” Y, como todos sabemos, no estamos perdiendo el tiempo en absoluto. Compartimos el carisma y construimos el Reino de Dios con cada conversación, cada comida compartida y cada gesto de hospitalidad.
¿Cómo has vivido el ministerio de la presencia, o el "regalo de perder el tiempo juntos", en tu vida y en tu ministerio?



